Autocuidado es conocer lo que necesitas y darte eso que necesitas en busca del propio bienestar, independientemente de si lo disfrutas o si «tienes ganas» de hacerlo o no, simplemente se hace como un acto instintivo, para preservar la vida. Tal como el amor es una necesidad, cuidarse es un acto de amor, interés y compasión hacia ti misma.

 

El acto de cuidar es tomar la responsabilidad de la asistencia de una persona, animal o cosa que requiera de atención, proporcionar lo necesario para que esté bien.

Por lo tanto, el autocuidado es una práctica de responsabilidad para preservar y/o mejorar la propia salud y el bienestar, propocionarnos lo necesario para estar bien.

Cuidar es un acto de amor.

«La vida puede desarrollarse en todo su potencial cuando podemos ofrecernos a nosotros mismos y a los otros una mirada de aceptación incondicional y de reconocimiento de la dignidad y valor de cada ser».

Gonzalo Brito

Con esta frase de Brito podemos considerar que amar está compuesto principalmente por aceptación, dignidad y valor de lo que se ama y se cuida.

Tenemos adherido la capacidad de amar.

Esta capacidad es inherente a los mamíferos, más que aprender a amar es algo que se recuerda, se recupera, aún en los momentos donde se cree que «no se ama a sí misma».

Por eso es que la condición externa de «ámate primero para que puedas amar o para que otros puedan amarte», no pasa de ser solo un condicionamiento externo y erróneo; ya que todos sabemos amar. Amamos para poder sobrevivir y así lo aprendimos como mamíferos de pequeños. Al nacer necesitamos de contacto, sobrevivimos gracias a los cuidados y el amor de alguien más para alimentarnos, para enseñarnos a caminar, para mantenernos con abrigo y limpios.

Lo vivimos, lo aprendimos, lo experimentamos, lo vemos en todos lados, por lo tanto, desde la adulta que hoy eres, puedes darte ese cuidado, ese amor que ya conoces hacia ti misma. Eres capaz y merecedora de darte autocuidado.

«Los mamíferos sentimos placer al ofrecer esa mirada de amor a un otro, así nos co-creamos y sostenemos en reciprocidad. Dentro del universo mamífero, los primates y más aún los seres humanos tienen un cuerpo-mente que es profundamente relacional. El sistema nervioso humano ha sido visto por décadas principalmente como un sistema de procesamiento de información, sin embargo, desde perspectivas de vanguardia, como la perspectiva enactiva, la biología del conocer, la neurociencia social y el psicoanálisis relacional, actualmente se comprende que el sistema nervioso humano es un complejo sistema relacional: una de sus funciones principales consiste en comprender y generar señales sociales, verbales y no verbales… La salud es relacional.»

Gonzalo Brito

Entonces para darnos bienestar, salud, especialmente para cuidar de la salud mental depende de la forma en cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con el otro, con el mundo.

¿De qué forma te relacionas con el mundo?, ¿de qué forma te relacionas contigo misma?

Se cuida lo que se conoce, sin juicio.

Este no es un condicionamiento, no quiere decir que una vez que conozcas todo de ti, tendrás la maestría de poder cuidarte finalmente.

Autocuidado es darte lo que necesitas, y para saber lo que necesitas es necesario conocerte. Conocer tus necesidades mentales, espirituales, físicas, emocionales, de entorno y energía. Se trata de un proceso, no es un destino al cual llegar.

Se cuida lo que se ama. Amar no significa que tenga que gustarte todo acerca de ti, amar es aceptarte incluso en los momentos donde no te aceptas. Al igual que no es necesario que estés totalmente de acuerdo con tu familia, pareja o tus hijos, los cuidas y los amas incluso con sus diferencias, sin juicio.

De la misma forma podemos darnos ese cuidado, ese amor incluso hacia las partes que no nos gustan o con todos los pensamientos que tenemos y que no estamos de acuerdo, de igual forma ya somos capaces, ya eres capaz de amarte sin juicio.

¿Cómo reconocer este conocimiento inherente de amor y cuidado? ¿Cómo empezar a cuidarme?

  • Reconociendo en consciencia que somos seres que necesitamos de amor y cuidado para sobrevivir.
  • Aceptación de que somos seres interdependientes, nacimos bajo el cuidado de alguien más para vivir. Un ejemplo muy claro es nuestra sobrevivencia en la pandemia del Covid-19, si uno no se cuida, no solo no se cuida asi mismo, sino que aumenta el riesgo de contagiar a los demás.
  • Si eres capaz de ofrecer amor y cuidado a los demás de igual forma eres capaz de darte eso mismo.
  • Tanto el amor como el cuidar y la vida misma son experiencias que se viven imperfectamente, no hay forma que se «haga mal o incorrectamente», simplemente se hace o no.
  • El acto de cuidarse a sí misma es una práctica diaria que se refuerza y se nutre día con día. Alimentarte, ducharte, vestirte ya son actos de autocuidado, pero que los damos por hecho porque son rutinarios, no nos damos cuenta que el amor y el cuidado está en todos lados, hasta en lo más pequeño. Si lo hacemos con mayor consciencia y atención podemos traer al disfrute como acompañante de nuestro autocuidado.
  • Preguntarse constantemente ¿qué necesito hoy y cómo puedo dármelo conscientemente y amorosamente?
  • Aprender a parar como una práctica en nuestra rutina, al igual que ir a lavarse las manos, como un acto de cuidarnos e incluir lo que desees, en esas pausas; desde hacer nada o hacer algo que te involucre totalmente, solo a ti, deja de lado tus roles (madre, hija, hermana, esposa, etc.) en el acto de parar. Que el autocuidado sea solo para ti y por ti.
  • Soltar creencias que obstaculizan el autocuidado – egoísmo, materialismo, solo para personas privilegiadas, solo para mujeres solteras, el autocuidado es un lujo, solo para las que se aceptan o se quieren a sí mismas, no solo es cuidar el físico.
  • Autocuidado no es un destino, es un proceso y práctica momento a momento, se cultiva con la constancia y el autoconocimiento.
  • Haz una lista de ideas de cómo quisieras cuidarte (mente, cuerpo, espíritu, entorno, energía, emociones).

Autocuidado es una prioridad.

3 palabras que pueden cambiar tu vida para siempre: EMPIEZO POR MÍ.

Anónimo.