No depende de nadie tu felicidad.

No depende de nadie tu capacidad.

No depende de ellos tus sueños.

No depende de ellos tus oportunidades.

Las oportunidades te las das tú.

Los mandatos con los que has crecido las cambias tú.

Creer en ti es un súper poder.

Creer en tu autonomía, creer que puedes con esto y más, creer que eres capaz de soltar lo que no sirve para continuar, creer que puedes crecer pese a todo, creer que eres suficiente.

Para creer hay que vivir lo que quieres creer.

Para creer no hay que esperar a que todo mejore.

Para creer no hay que esperar a tener tiempo, el dinero, las capacidades.

Para creer hay que vivir como si lo creyeras.

No te conviertes en ese alguien luego de la pandemia, luego de conseguir eso que quieres conseguir, luego de llegar a la cima.

Ya eres esa persona en la que necesitas creer desde el momento en que das el primer paso del camino.

Empieza a caminar creyendo que ya eres la autónoma, la dueña de tu negocio, la creativa, la profesional, la espiritual, la conferencista, etc.

Y desde donde estás, ¿qué hará la dueña de su vida con lo que tiene hoy para continuar con el paso dos y llegar hacia donde ella quiera llegar?

Creer en ti es como saltar y saber que no importa cuán profundo caigas (porque se cae muchas veces) ya eres esa persona capaz de salir a flote, solo porque eres quien ya eres.

Creo en mí.

Creo en ti.

¿Sabes que creer en ti es un súper poder?

¿Cómo va tu autoconfianza hoy?

Creer en ti es autocuidado y no se puede cuidar con amor lo que no se conoce.

Comprometerse a conocerse cada día es el primer paso para desarrollar autoconfianza.

La autoconfianza está más allá de repetir afirmaciones positivas todos los días (lo sé porque lo he intentado y no es suficiente). Se trata de vivir como si lo creyeras, es como saltar y saber que no importa cuán profundo caigas, ya eres capaz de salir a flote solo porque eres quien ya eres. Y esto es un viaje constante, toda la vida. Por ahí escuché que no se termina de conocerse totalmente a sí mismo, pues bien, tienes toda una vida para ello.

Conocerse a diario es una vida en la que te haces cargo en cada caída y en cada tránsito.

El acto de conocerse, es hacerse cargo.

Hacerse cargo es despertar de la vida en automático creando espacios de consciencia contigo misma; ya sea meditando, dibujando, invitándote a salir, etc. Los espacios de consciencia son actividades contigo misma y de nadie más.

Y lo sé, a veces pareciera que encontrar espacios contigo misma solo le pasa a gente privilegiada, sin hijos, o sin ocupaciones mayores.

Yo le digo un rotundo No a eso.

El autocuidado es hacerse cargo no desde un lugar de privilegio, no desde un sacrificio, o un favor que te haces. El autocuidado es una necesidad, hacerse cargo es nutrir esa hambre de ti.

Lo entiendo, cuando se habla de hambres muchas veces lo vemos como algo indispensable, es más, nos han enseñado a temerle al hambre, a esconderla, o engañarla, ¿te son conocidas frases como: «toma un vaso de agua antes de comer para engañar al estomago, come porciones pequeñas cada 3 horas para que no te de hambre»…?

¿Qué tiene en común el hambre y la autoconfianza?

Desde el mundo de la prisa, los resultados, la ultra productividad, desde el mundo del hacer y la cultura de las dietas, especialmente para las mujeres, hemos aprendido que saciar el hambre nos convierte en blanco de volvernos más grandes, o de «engordar», si acaso te comes todo lo que deseas, ¿ese será el resultado dependiendo de toda el hambre que se tenga?, ¿ese es el miedo verdadero? engordar? hacernos mas grandes? ser exitosas?

Es que no solo tenemos hambre de comida, tenemos hambres (en plural) de muchas cosas más, de pertenencia, de pasión, de expansión, de reconocimiento, de creatividad, de acción, de éxito, de contacto físico, etc. Hay tantas hambres como seres humanos hay en el mundo y hay tantas formas de nutrirlas, no solo con comida.

Desde este mundo racional y resolutivo también se le teme a sentir y desarrollar autoconfianza parte también de desarrollar inteligencia emocional. Se nos ha enseñado al igual que las hambres, esconder u ocultar las emociones, quizás porque eso te acerca a tu vulnerabilidad.

La vulnerabilidad no es debilidad, sí que atenta al mundo resolutivo porque somos mucho más que seres de resultados. Somos lo que somos no por lo que hacemos, sino por lo que creemos, somos un todo. Se necesita aprender a estar en equilibrio con la vida e integrar nuestra humanidad emocional, no temerle ni esconderla.

Para creer en ti hay que reconocerse vulnerable, emocional, hambrienta.

Y qué bueno que somos mujeres hambrientas porque eso quiere decir que tenemos hambre de vida, tenemos hambre de desear, soñar, anhelar, hambre de crecer. Las hambres son fuente de poder porque nos obliga a ocupar un lugar en el mundo. Te obliga a ocupar tu lugar en el mundo, con el cuerpo, las emociones, el espíritu, y la mente que ya tienes. Tienes derecho a ocupar tu lugar.

Una mujer que cree en sí misma es una mujer que ocupa su lugar en el mundo.

Y a eso no hay que temerle.

Creer en ti es un súper poder.

¿Cómo empezar a creer más en ti, cómo empezar a hacerte cargo?

Conócete en autocuidado.

  • Adopta hábitos de conexión personal como la meditación, escritura, cualquier actividad artística, manual o de conocimiento al cuerpo de forma introspectiva (yoga, tai chi, caminatas conscientes, algún deporte que implique la práctica de la autodisciplina, etc.)
  • Meditar, la meditación es una de las formas de mayor conexión personal, te enfrenta a reconocer todas tus emociones y construye mayor poder personal. Puedes meditar aquí con alguna de mis meditaciones guiadas.
  • Escribir, la escritura en diario personal ya sea para hacer catarsis, la escritura emocional, reflexiva, consciente, es terapéutica en todas sus formas. Puedes empezar tu diario con la pregunta, ¿cómo me siento hoy? ¿de qué tiene hambre mi vida hoy?

O incluye en tu diario estas reflexiones:

  • Cuestionar tus pensamientos. De ahora en adelante puedes observar tus reacciones, tu comportamiento con tu familia, con colegas, con amig@s. Observa sin juzgar, ábrete a conocerte al igual que conoces a alguien nuevo en tu vida.
  • Date cumplidos. Observa tu reacción, tus emociones, creencias, ¿cómo te hace sentir?, ¿qué te viene a la mente cuando te das cumplidos?, y eso que te viene a la mente ¿qué tan cierto es?, ¿qué hace falta para que creas en tus cumplidos?
  • Pregúntale a un familiar, amig@, alguien con el que tengas confianza ¿cómo te describiría?
  • Pregúntate del 1 al 10 qué tanto confías en ti.
  • Describe con todo detalle ¿cómo deseas que sea la mujer que cree en sí misma?, ¿qué cualidades tiene, en qué cree, cuáles son los pensamientos más frecuentes que tiene sobre la vida, cómo ve el mundo a través de sus ojos?, ¿cómo se trata a sí misma, cómo le gusta ser tratada por los demás? ¿qué tanto de lo que da se asemeja a lo que recibe? ¿esa mujer que cree en sí misma, cree en los demás de la misma manera?

En el viaje del autoconocimiento no hay respuestas buenas o malas, simplemente son, lo importante es ser conciente de ello.

¿Tienes algun tip que te ha ayudado a conocerte más y a fortalecer tu autoconfianza?

Te leo.