¿Cómo experimentamos el acto de cuidar y cuidarnos para las mujeres?

¿Nos lo cuestionamos como un mandato, o nos es tan inherente que lo hacemos inconscientemente sin cuestionarlo?, ¿Nos hemos planteado otra vida fuera de nuestro papel de cuidar arraigado por nacer mujeres?, ¿Es posible ser mujer y no cuidar?, ¿qué hay de los cuidados de una misma?, ¿para todas las mujeres el autocuidado representa culpa?

El acto de cuidar es tomar la responsabilidad de la asistencia de una persona, animal o cosa que requiera de atención, proporcionar lo necesario para que esté bien.

Por lo tanto, el autocuidado es una práctica de responsabilidad para preservar y/o mejorar la propia salud y el bienestar, proporcionarnos lo necesario para estar bien.

Lo hacemos bien cuando se trata de otros, hijos, pareja, personas en dependencia, etc. Pero tal parece que no resulta fácil cuando se trata de una misma, reconocer con facilidad qué necesitamos para poder cuidarnos ¿es acaso un acertijo?, ¿tendrá que ver que vivimos en un mundo desconectado hacia dentro?, ¿tendrá que ver que es a las mujeres a quienes se le pide constantemente dar y dar especialmente al hogar, a la familia?, ¿qué preguntas podemos hacernos para realmente conocernos y saber lo que necesitamos?

Este entonces se convierte en el viaje hacia el autocuidado. Voltear a mirarse a una misma compasivamente.

¿Por qué nadie nos enseña a las mujeres sobre el autocuidado?

Se premia el cuidar, pero cuando se trata del autocuidado muchas veces se considera egoísta, vergonzoso, culposo, causando desconexión interna, nos deja en total ignorancia de lo que necesita nuestro cuerpo mente, causando hasta una desnutrición espiritual.

Una de las principales limitantes hacia el autocuidado son los mandatos, los discursos culturales, patriarcales, que han hecho que las mujeres se pongan al último, alabando la cultura del sacrificio, una entrega total e incuestionable.

«A las mujeres se les ha adjudicado la labor de criar y cuidar… Cuidar es una palabra amplia que las mujeres aplicamos a todo lo que nos rodea, salvo a nosotras mismas… Naturalizamos nunca ponernos en el centro, estar siempre disponibles para el mundo que nos rodea, dejarnos, ya no en un segundo plano, sino en el vigesimo. Si subvertir el orden social para poner los cuidados en el centro es de por si un desafio, hacer lo suyo con esta historica costumbre heredada, tambien…. Es vital reinvindicar no solo nuestro espacio, sino tambien nuestro tiempo: tiempo para nosotroas en exclusividad, sin tener que realizar ninguna actividad en concreto, tambien podermos dedicarnos a ver o sentir el tiempo pasar».

María Martín Barranco. «Mala de Acostarme». Guía de auto cuidados.

¿Qué se espera de las mujeres que parece que vivimos intentando cumplir esos mandatos inalcanzables? Y en medio de eso nos olvidamos de nosotras mismas.

¿Qué nos exigen los mandatos patriarcales?

¿Qué se espera de ti?

Puedes responderme más abajo con lo que se espera de ti.

Yo empiezo con:

Cuidados perfectos, uñas perfectas, siempre maquilladas, tintes para el cabello, ¡que no se te vean las canas!, depiladas por «higiene», ¿vellos? ¿qué es eso?, hidratantes, una mujer con ¿piel aspera? ¡por favor!, pieles tersas y suaves es mejor, intenta el hialurónico ese, cremas para ocultar «imperfecciones» (arrugas, pecas, lunares, lineas de expresión, cicatrices, estrías; es decir, mejor oculta tu humanidad, el mundo nos quiere androides). Mientras más joven mejor, mientras más delgada más respetada, tienes que estar al borde de la desnutrición con alguna dieta, ¿no has hecho ninguna todavia?, ¿qué esperas?, ni se te ocurra elegir la hamburguesa de x gramos, para ti mejor la ensalada. Mejor callada, mejor sumisa, mejor ocupa tu mente y tu vida en verte joven, en tener un abdomen plano, y todo eso mientras mantienes un hogar y tus hijxs bien educados, y si tienes un marido que te «ayuda» eres una suertuda. ¡Te ganaste!. Ah, y si quieres ser una profesional con todo esto encima será mejor que te tomes un año sabático mientras crías (según los privilegios), no querrás dejar los hijxs solxs, y cuando retomes, que no se te vayan demasiadas horas en la oficina porque primero tienes una familia a quien cuidar, «la mujer es el pilar de la familia unida», etc.

Ah y pobres de las que no quieren hijos, no son mujeres completas. ¿Quién te va a cuidar en tu vejez? ¿cuál será tu legado?, ¿o acaso te quieres quedar sola?

Nada de esto le dicen o lo vive mi sobrino, ni mi hermano, ni mi tío soltero.

¿Qué es lo que se espera de ti?

Las mujeres necesitamos saber que merecemos vivir como se nos de la gana, que merecemos tener el cuerpo que ya tenemos sin modificarlo, que merecemos amor, respeto y una vida libre, pero sobre todo merecemos saber que eso nos lo podemos dar, que merecemos tenerlo de una misma. Y esto debe de ser tambien válido para cualquiera independientemente de su sexo, creencia, orientación sexual, etc.

Mereces amarte, cuidarte así, tal cual ya eres.

El autocuidado no es un premio luego de, es un derecho y un deber.