Quiero compartirte más formas de autocuidado a través del diálogo interior.

Y una forma de escucharlo conscientemente es a través de la pausa, a través del acto de PARAR.

¿Será que PARAR se ha convertido en el Santo Grial?

Lo promuevo, lo leo, lo estudio, pero he dejado de practicarlo.

Soy honesta, hace ya unas semanas he dejado de meditar, solo quiero un ejercicio rápido y movilizador por las mañanas y estar lista para la acción.

Me estoy moviendo, estoy produciendo, estoy siendo útil, estoy estudiando, estoy en miles de cosas en todo el día, hasta que me doy cuenta que mis ojos me duelen, la espalda me llama a descansar y ya es media noche.

¿Desde hace cuánto que llevo este ritmo?, me pregunto, qué me estoy diciendo a diario que parece que me he llevado a la exigencia de consejera.

Esta mañana me he dado cuenta que necesito a la pausa de compañera.

Esta mañana me vi siguiendo una clase de yoga lento, de esos que extraño hacer, y sentí mi cuerpo tan complacido, tan lleno de disfrute siguiendo movimiento tras movimiento, entonces lo supe. PARAR se ha convertido en mi santo grial.

PARAR es esa acción bien pensada, consciente, pausada, muy atenta y curiosa que todas tenemos a la mano, pero que, irónicamente no sabemos cómo hacerlo, ni para qué sirve.

Hoy me he dado cuenta que PARAR es tan necesario porque en lugar de «perder tiempo», te lo da, en lugar de «no ser capaz de ello», es algo inherente a nosotros, algo que no se necesita aprender, más bien se necesita recordar.

Por más momentos de pausa consciente, atenta y compasiva.

Aquí te comparto formas de PARAR para escucharte, para escuchar al cuerpo:

  • Respira tan lento y profundo como puedas, ponle curiosidad a tu inhalar y tu exhalar. ¿Cómo se siente en tu cuerpo?
  • Escucha lo que te dices apenas te despiertas. Quizás al principio escuches más al crítico del crítico interno, pero mientras más escucha atenta, pausada y consciente; junto a tu respirar; practiques te irás entrenando a escucharlo con neutralidad, sin juicio y curiosidad.
  • Párate de la silla, baila, quítate los zapatos y palpa la superficie en contacto con tus pies, practica yoga lento o hasta pinta algo en un break de 5 minutos. Estas prácticas, además de ser realajantes, todas invitan a la creatividad y a soltar las prisas del momento. Cuando pausamos, llamamos a la creatividad, a la inspiración, y es ahí donde se puede escuchar con claridad ideas nuevas y diálogos internos. Solo pon atención a estas experiencias y si se convierten en una práctica diaria ayudará mucho a la escucha interna.
  • Identifica tu voz interna, puedes crear una bitácora, una lista del diálogo crítico interior. Anota todo como venga, luego, puedes releerlo para indagar los momentos de juicio y los momentos cuando escribes al crítico interior tal como se presenta.
  • Practica yoga lento o estira tu cuerpo como desees de forma lenta y pausada, esta es una forma de escucha al cuerpo, que yo llamo activa.
  • Cuestiona al crítico interior, míralo de frente, cuestiona si lo que dice el crítico interior tiene valor, si es verdadera la especulación, si te aporta o no. Esto para darte cuenta que tú no eres tu crítico interior.
  • Hazte cargo, anota esto también en tu bitácora, enlista ¿de qué forma sí te puede ayudar a sentirte a salvo?

¿Cómo te quieres cuidar hoy?

PARAR para escuchar tu voz.

De esto y más exploramos en el taller de confianza corporal enfocado al crítico interior de tu cuerpo. «Compasión a tus palabras frente al espejo». Un taller para hablarte y tratarte amorosamente en el cuerpo que ya tienes.

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Iniciamos este 1 de Octubre.

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Cupos limitados.

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