Somos dueñas de nuestro propio cuerpo, no le demos poder a que afuera se determine nuestro valor por nuestro peso. Nuestro valor yace en nuestra compasión y más, mucho más.

¿De dónde viene la idea de que si engordamos, nos ensanchamos, o si el cuerpo cambia de medidas, no precisamente de altura, sino de anchura, es algo catastrófico, es sinónimo de fracaso, es «dejarse de lado»?

¿Qué significa tener un cuerpo «gordo» en esta sociedad?, ¿qué significa que la vida «se te pase por encima y deje secuelas de grasa o lonjas en tu cuerpo»?, ¿qué significa cambiar de talla más grande, ya no calzar en tus pantalones o chaquetas favoritas?, ¿por qué engordamos? y ¿qué pasa si nacemos gordas?

Simplemente es la diversidad corporal y el trabajo maravilloso de nuestro cuerpo haciendo lo único que está hecho para hacer. Sobrevivir.

Simplemente es el cuerpo que le importa poco ser parte de una cultura que alaba un solo tipo de cuerpo. No le importa encajar, le importa vivir.

Eso es lo único que deberia de importar.

Pero no, la sociedad nos califica y nos da una carga moral relacionado a nuestro peso, como si, «dime cuánto pesas y te diré cuánto te quieres», fuera cierto.

Como si gorda fuera sinónimo de pereza y delgada significara un triunfo.

¿Qué significa la palabra gordo(da)?

  • De abundantes carnes.
  • Muy abultado y corpulento.
  • Que tiene mucha grasa y carne.

La palabra gordo(da), es realmente un adjetivo calificativo más, usado para describir a algo o a alguien.

Pero, en realidad muchas veces se usa la palabra gordo(da) como:

  • Alguien descuidado, con poca fuerza de voluntad.
  • Algo molesto, incómodo. «Esta persona me cae gorda».
  • Se utiliza muchas veces como una ofensa, un descalificativo, forma de opresión, discriminación, para estigmatizar.
  • Con connotaciones negativas.
  • En el mundo de estereotipos, esta palabra encierra humillación, desprestigio, insulto, desagrado.

Me pregunto, ¿Cuál es el punto de corte para considerar a una persona gorda? ¿A partir de qué tamaño de cuerpo uno deja de ser flaco y pasa a la categoría de gordo? ¿Creerán algunos que al rebasar ese límite ambiguo pasamos a convertirnos automáticamente en peores personas?. Sin duda, esto dependerá de las percepciones y prejuicios de cada uno, y probablemente a algunos nos inquietará saber cómo nos perciben los demás.

Raquel Lobatón. Nutricionista Incluyente.

La gordura debería ser considerada una cualidad más como la altura, el color de piel, o de cabello. No existe una sobre»estatura» o un «sobre tamaño de pies».

El miedo a engordar está relacionado a prejuicio, a discriminación que naturalmente nadie quiere sufrir y eso lleva a perseguir incansablemente la delgadez o a no querer perder los privilegios y el estatus de las personas delgadas como personas que se cuidan, que tienen fuerza de voluntad, bellas y merecedoras de amor.

Es por eso que todos(as) tenemos gordofobia interiorizada, nos han enseñado a odiar la gordura, no se nace con gordofobia.

La gordofobia.

He reunido estas definiciones:

«La gordofobia es el odio, rechazo y violencia que sufren las personas gordas por el hecho de ser gordas.

Es una discriminación cimentada sobre prejuicios respecto a los hábitos, costumbres y salud de las personas gordas, los cuales se nutren de la creencia de que el cuerpo gordo responde a una falta de voluntad o de autocuidado, de no hacer el esfuerzo suficiente para ser delgado, motivo por el cual merece “castigo” o rechazo».

Instituto Canario de Igualdad.

«La gordofobia es la discriminación socialmente aceptada y normalizada hacia las personas que no tienen un cuerpo delgado o no tienen un cuerpo socialmente normativo que nos impone la sociedad como un cuerpo adecuado, es una discriminación igual de violenta y opresiva como el sexismo, homofobia, racismo. Basicamente lo que sustenta la gordofobia es que un cuerpo delgado es mejor que un cuerpo gordo».

Raquel Lobatón. Nutricionista Incluyente.

«Gordofobia es un término utilizado para hacer referencia al odio hacia los cuerpos que no encajan en los patrones corporales normativos».

Constanzx Álvarez Castillo. Escritor

«Gordofobia es la discriminación a la que nos vemos sometidas las personas gordas por el hecho de serlo. Hablamos de humillación, invisibilización, maltrato, inferiorización, ridiculización, patologización, marginación, exclusión y hasta ejercicio de violencia física ejercida contra un grupo de personas por tener una determinada característica física: la gordura».

Magdalena Piñeyro. Escritor

«La gordofobia opera como un mecanismo que controla y produce cuerpos normales. Engordar es una amenaza. A través del imperativo de salud, esta amenaza se vuelve una política de control social. Solo el prejuicio y la gordofobia leen los cuerpos de una manera unívoca: una ficción médico-política naturalizada hace presumir que la delgadez es saludable y que la gordura en todas sus expresiones es índice de enfermedad y algo malo en sí mismo».

Laura Contrera. Abogada y doctorada en estudios de género.

«La industria de la dieta da lugar a un mercado gordofóbico».

Lucrecia Masson. Licenciada en ciencias politicas. Autora.

Normalicemos la diversidad corporal en lugar de alabar a un solo tipo de cuerpo.

El miedo a engordar está relacionado a la alabanza de los cuerpos delgados como los únicos merecedores de ser normales, los únicos cuerpos a ser vistos, aceptados, valorados.

¿Y los demás cuerpos dónde quedan?, ¿quiénes los van a querer?, ¿son destinados a vivir en las sombras, a vivir discriminados, odiados?, ¿no son humanos?, ¿acaso no quieren ser amados?

El miedo a engordar es el miedo a ser avergonzado, a ser culpado, y esto tiene un peso negativo sobre las personas. La vergüenza no ayuda a generar cambio («te digo que te ves horrible para que tú hagas lo posible por adelgazar sin importar qué»), la vergüenza es opresiva, es paralizadora y genera estrés. Se ha comprobado científicamente que es el estrés el que provoca hormonas inflamatorias, depresión, ansiedad, entre otros problemas dañinos para la salud.

Entonces, ¿son los hábitos «no saludables», son las largas horas sobre el sofá, son las palomitas de maíz o las cajas de pizzas los fines de semana (lo que se cree que es la vida de las personas de cuerpos grandes todo el día todos los días) los factores que recaen sobre el tamaño de su cuerpo?, o es ¿acaso la discriminación, la opresión y el mundo que los niega y los insulta constantemente, una problemática más preocupante como un factor que está asociado a su salud?

El miedo a engordar se refuerza bajo un sistema gordófobo.

La gran presión social para mantenerse siempre jóvenes, canónicamente bellas y delgadas fue denominada por la socióloga Esther Pineda como violencia estética.

“Esta violencia es de orden psicológico pero tendrá efecto en el aspecto físico de las mujeres, es decir, impacta su subjetividad pero también sus cuerpos, en una sociedad que establece la belleza como elemento constitutivo de la identidad y valoración femenina. La violencia estética se inicia con el proceso de definición de manera arbitraria de modelos y patrones de belleza, promocionados por los medios de comunicación y difusión masiva, la industria de la moda, de la música y el mercado cosmético, de unos cuerpos ‘perfectos’, los cuales no son más que cuerpos ficticios, irreales, concebidos como ideal, como ‘deber ser’, como patrón a seguir, y donde las particularidades físicas
de las mujeres son denominadas ‘imperfecciones’ a ser intervenidas y suprimidas, o en el menor de los casos, corregidas”.
(“La violencia estética: una nueva forma de violencia contra la mujer”, Esther Pineda, 2012)

El miedo a engordar es todo lo que se enseña, se enfatiza, se alaba para perder peso, para vernos cada vez más pequeñas y desaparecer. Este miedo inducido es violencia.

Confiar en tu cuerpo es un derecho.

Es importante comprender y saber que la salud no significa la ausencia de enfermedad. Nadie tiene una salud íntegra, entera, lineal. Y no es que necesariamente las personas delgadas gocen de total salud, como no todas las personas en tallas grandes son enfermas.

La salud no depende enteramente de nosotras, no es tan simple comer «saludable» y hacer ejercicio. En nuestro sabio y poderoso cuerpo ocurren procesos complejos, el cuerpo no sabe de dietas, se defiende como puede para mantenernos vivas; todo en medio de condiciones sociales, ambientales, genéticas, acceso a servivios de salud, condiciones económicas, el lugar donde vive y el contexto donde se desenvuelve, entre otros muchos otros factores. Todo esto determina nuestra salud.

Por eso es que la la salud no debe ser un imperioso ideal al cual se deba llegar, y ser calificada como mejor o peor persona por alcanzarlo o no. Perseguir la salud debe ser asunto de cada persona, una elección individual.

El peso de las personas no debe ser una cualidad moral, el peso de las personas no indica su «fuerza de voluntad o la falta de ella», el peso de las personas está ligado a factores complejos que no tenemos el total control.

Abrazar la diversidad corporal es abrazar la vida en su totalidad, diversa, dinámica. Porque si hay animales de múltiples colores, formas, tamaños, alturas, diversas texturas, dinamismo en su movimiento, algunos más que otros, con diversas funciones dentro de este hermoso planeta. Entonces ¿por qué el ser humano tendría que acoplarse a un solo tamaño de cuerpo, o a una sola altura, o a un solo color de piel?. No tiene sentido.

El miedo a engordar está más ligado a un mercado, a una cultura de la delgadez, de las dietas, a un sistema que nos distrae, nos cosifica, más a las mujeres, para mantenernos encapsuladas en ideales inalcanzables. ¿Cuánto dinero gana este mercado al año?, ¿de cuánto miedo y estigma se beneficia esta cultura?

 

Merecemos elegir la vida que queremos vivir, como la queremos vivir en el cuerpo que ya tenemos.

Merecemos reconocer todo tipo de diversidad que nos rodea.

Merecemos vivir libres de estigma y discriminación.

Te mereces así tal como ya eres.

Te mereces a ti. 

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***Enlaces para profundizar: