Este sin duda es un tema que a todas nos identifica por igual, ¿quién no ha tenido miedo en su vida?

Todas guardamos ciertos miedos a ciertas cosas, situaciones, miedos con los que aprendemos a vivir, y otros que aún nos paralizan. De igual forma la vida sin miedo sería una muerte segura.

El miedo nos ayuda a alertarnos de todo lo que amenaza nuestra supervivencia.

También hay miedo que no es real, no tiene relación con el peligro y puede que nos paralice.

Y además agregaría que existe el miedo que se logra tomar como un impulsor, como adrenalina para exponernos a riesgos (que no atentan con nuestra vida), se trata más bien de incentivos de crecimiento, esta sería su forma más adaptativa.

Ah y los miedos de los que no somos conscientes. También hay de esos.

Y así múltiples miedos, como emociones en el ser humano.

Por ahí dicen que si quieres enfrentarte al miedo, tienes que mirarlo de frente.

Como perder el miedo a las arañas, se enfrenta simplemente mirando a una araña. De cerca, muy de cerca.

¿Qué tanto nos podemos acercar a nuestros miedos para vencerlos?

Pienso que los miedos no se vencen, se aprende a vivir con ellos, y viviendo con ellos o exponiéndote a ellos constantemente, de pronto ya no les temes.

¿Qué piensas?

Para mirar al miedo de frente hay que nombrarlo, ponerle un color y darle una forma.

Dibujar los miedos o escribir sobre ellos detalladamente nos ayuda a exponernos a ellos y quizás si miramos al monstruo a los ojos, por ahí que encontramos su debilidad, por ahí que nos vemos reflejadas y nos amistamos con la vulnerabilidad, y así nos miraremos compasivas.

Compasivas con nuestros miedos nos hace compasivas con nosotras mismas, comprensivas con lo que marcó ese temor, con lo que lo alumbró.

Para mirar al miedo de frente se hace uso del cuestionamiento como micrófono y exponer en altavoz su razón de estar aquí.

Para mirar al miedo de frente hace falta mirarlo fuera de una misma, fuera de nuestro cuerpo que alguna vez lo habitó con todos los sentidos, exponerlo por sí solo, restarle el poder que le dió la mente, restarle las historias que una vez contó con total certeza.

Para mirar al miedo de frente hay que quitarle las certezas, porque si podemos cuestionarlo, su estabilidad cambia de tono y se converte en algo menos amenazante, quizás en algo más familiar y cómodo, en una historia libre de ser cambiada tanto como queramos.

Espero esta reflexión pueda serte de ayuda para mirar a tus miedos de frente.

  • Reflexiones inspiradas en el libro de Amalia Andrade, «Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas». Es un libro que he disfrutado, Amalia expone todos sus miedos aquí, diría que también es un libro terapéutico, además posee un toque humorístico que le va muy bien.
  • Hablando sobre cómo enfrentar el miedo, comparto un episodio del podcast «Supracortical» de Rafael Lopez, un psiquiatra que explica cosas de la vida con un lenguaje muy cercano y ameno. Escucha este episodio sobre los miedos.

El miedo te salva.

Literalmente. el miedo existe para salvarte la vida, asi que en vez de pensar que es algo de lo que hay que deshacerse, es hora de agradecerle.

¿Qué cosas has hecho gracias al miedo?

Amalia Andrade.